Estos días han sido extraños, “cambios”, gente menos, compañía menos, bueno, como siempre.
Y también han sido, como corresponde, días de reflexión, mucho más de lo que intento expresar acá, pero es casi lo mismo a fin de cuentas.
Es como un Fractal, como la existencia. Todo es como un fractal para mi. Quizás si lo miras de cerca sea tan igual como si lo miraras de lejos, si es que se pudiera mirar de lejos.
Cada uno de nosotros es como un universo, en un espacio y tiempo definidos, al menos, desde nuestro propio punto de vista. Cada uno de nosotros tiene muchas cosas, y cada una de esas cosas tiene muchas cosas también. Cada cosa que hemos dicho, que decimos, que diremos es casi lo mismo, a fin de cuentas. Al fin y al cabo, todo lo que hemos dicho, decimos y diremos es parte de nosotros mismos, que siempre sigue siendo lo mismo. Cada uno de nosotros forma parte de algo más grande, que es como nosotros mismos, y cada uno de esos grupos es parte de algo más grande, que es como todos juntos y así. Sí, yo miraré un poquito después lo que tú haces, pero es tan poco que parece que fuera al mismo tiempo. La velocidad de la luz o del sonido serían metafóricamente lo que nos demoramos en hacerlo, en decirlo, en pensarlo, en reflexionarlo (si es que lo hacemos).
Pero nada es totalmente absoluto, asímismo. Por ejemplo, la libertad. Sí, soy libre de decir lo que quiera, pero no realmente. Si quisiera decir algo en algún idioma que no sé, no podré si no lo sé, si quiero volar por mi propia cuenta, no podré porque es imposible hacerlo. Puedo ser feliz, pero no absolutamente, puedo ser triste, puedo y no puedo, nunca seré totalmente feliz, ni totalmente triste.
Puedo ser yo y puedo no ser yo, puedo decir una broma y puede no ser una broma del todo, puedes decirme algo y puede que no sea totalmente lo que quieras decir. Puedo escuchar algo y puedo no escucharlo todo. Puedo escribir esto y puedo no escribir todo lo que querría escribir.
Todo es relativo, todo depende de cómo lo proceses, según tus ideologías, ideales, según tu moral, según tu cosmovisión, según lo que pienses que soy, según lo que pienses que puedo decir o no puedo decir, según quien seas, según quien creas que sea, según quién no crees que sea, si es que soy yo o no soy yo quien lo dice.
Siempre va a haber alguien que lo disfrute, siempre va a haber alguien que lo odie, pero puede que no sea siempre, puede que nunca lo hagan, puede que ya hayan dejado de hacerlo. Puede que nisiquiera tengan conocimiento de esto, puede que estén obsesionados, puede que lo estén, puede que no, puede que no tanto, puede que digan eso, puede que mientan, puede que digan la verdad.
Puede que eso exista, puede que no, puede que esté loco y esté mal, puede que tú estés mal. Puede que tú estés, puede que no estés. Puede que esté cuerdo y tú estés loco, puede que todos seamos uno, puede que no.
Puede que entiendas esto, puede que no. Puedes y no puedes.
Y bueno, sobre los sonidos. No son más que ondas, por lo que últimamente estoy grabando sonidos, alterándolos y creando instrumentos, alterando las mismas en frecuencia y todo eso.
Puede que te gusten, puede que no, jeje.
Pero son sonidos, a fin de cuentas. Puede que nunca hayan sido escuchados antes, puede que sí.
Cada ruido tiene una frecuencia de onda, cada frecuencia de onda da una nota, cada nota puede ser mezclada con otras y lograr una armonía.
Un vaso de vidrio grueso con un poco de leche fría en él, algo de azúcar y una cuchara que lo revuelve todo, chocando, según nosotros, rápidamente el vidrio con su traqueteo concebible, puede llegar a sonar como un instrumento de madera si lo grabas y le bajas la velocidad (aumentas el tiempo y bajas el pitch). Un par de dientes chocando, amplificados ligeramente por la caja acústica que los contiene, grabado, bajo efectos y paciencia, pueden ser un instrumento de percusión bastante cálido.
El resquebrejar de los huesos de mis manos adoloridas, un grito de desesperación, un tecleo de teclado barato, una patada, un silbido, un multitrack de voces, el latir de mi corazón, el caer de un objeto, todo, TODO, puede llegar a ser una buena armonía si sabes como manejarla. Puede que no, pero el campo es bien amplio, puede y no puede.
Incluso el sonido más molesto que se te ocurra, puede ser editado si sabes capturarlo y sabes editarlo. A fin de cuentas, son sólo ondas de sonido.
A eso me dedico últimamente, aunque no siempre.